adeste fideles

Santo Evangelio y Lecturas // Jueves XXVI Semana Tiempo Ordinario
1 de octubre del 2026
1° jueves
Blanco
Memoria, SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, Virgen y Doctora de la Iglesia
MR p. 805 [836] / Lecc II p. 854
Teresa Martin realizó durante su breve vida todo el programa que encerraba su nombre de religiosa: “Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz”. Se adentró en el espíritu de la niñez de Jesús de Nazaret, siguiendo “su caminito” y en esta forma encontró al Cristo de la pasión, que la conduciría hasta la Pascua (1873-1897).
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Deut 32, 10-12
El Señor fijó su mirada en ella, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. La condujo como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos. El Señor fue su único maestro.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has preparado tu Reino para los humildes y pequeños, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús, para que por su intercesión, podamos contemplar tu gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Yo sé que mi defensor vive.]
Del libro de Job 19, 21-27
Job tomó la palabra y dijo: “Tengan compasión de mí, amigos míos, tengan compasión de mí, pues me ha herido la mano del Señor. ¿Por qué se ensañan contra mí, como lo hace Dios, y no se cansan de escarnecerme? Ojalá que mis palabras se escribieran; ojalá que se grabaran en láminas de bronce o con punzón de hierro se esculpieran en la roca para siempre. Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo contemplarán. Esta es la firme esperanza que tengo”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 26,
R. No me abandones, Dios mío. Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión; el corazón me dice que te busque y buscándote estoy. R. No rechaces con cólera a tu siervo, tú eres mi único auxilio; no me abandones ni me dejes solo, Dios y salvador mío. R. La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mc 1, 15
R. Aleluya, aleluya. El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el Evangelio. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Su deseo de paz se cumplirá.]
Del santo Evangelio según san Lucas 10,1-12
En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’.
Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: ‘Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca’. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La alocución que Jesús dirige al enviar a los «setenta y dos» discípulos, parte de una muy conocida y bella imagen. Es la de la mies abundante, lista para una cosecha que necesita numerosos segadores. Ellos han de ser mensajeros de paz, al servicio del Reino: pobres, desinstalados, ligeros de equipaje y disponibles para la ingente tarea que se les confía. En la vocación de estos primeros «misioneros» están representados todos los que, a lo largo de la historia, serán llamados por Cristo al apostolado. A través de sus brazos, Él podrá prolongar en el mundo su acción transformadora.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al proclamar, Señor, tu obra admirable en santa Teresa, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te agradaron sus méritos, así también te sea aceptable el desempeño de nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 18, 3
Dice el Señor: Si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el sacramento que acabamos de recibir, Señor, encienda en nosotros la fuerza de aquel amor con el que santa Teresa se entregó a ti e imploró tu misericordia para todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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